La inseguridad le pasa factura a los exportadores. Antes de que un contenedor salga del país, las empresas ya pagaron cámaras, custodios, seguros, monitoreo y candados para evitar que la carga sea vulnerada. Según la Federación Ecuatoriana de Exportadores (FEDEXPOR), esa inversión bordea los USD 400 millones al año.
Al respecto, Josué Erazo, director técnico del gremio, sostiene que el sector destina entre USD 1 millón y USD 1.5 millones diarios. Una cifra que, según explica, no solo se orienta a prevenir la manipulación de los cargamentos, sino también a hacer frente a otros delitos que impactan a la industria, como robos y secuestros.

El sector bananero: USD 100 millones al año en blindaje
Una de las cadenas más expuestas es la bananera por el volumen de carga que mueve. Cada semana, Ecuador exporta cerca de 6 000 contenedores de banano. De ese total, cerca del 30 % va a Europa, una ruta clave pero también expuesta al crimen transnacional.
José Antonio Hidalgo, director ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), señala que el sector invierte USD 100 millones anuales únicamente en seguridad, una cifra que se suma a una carga impositiva que ya alcanza los USD 470 millones.
De igual forma, los puertos han tenido que elevar las barreras de seguridad. Son los filtros más importantes previo a que la carga salga del país, por lo que las terminales portuarias han tenido que invertir en escáneres, infraestructura tecnológica y controles cada vez más exigentes.
Iliana González, representante de la Asociación de Terminales Portuarios Privados, destaca que para mantener la conectividad con 70 mercados globales y fortalecer la infraestructura portuaria, los niveles de inversión en materia de seguridad ya superan los USD 25 millones.
Nuevas tácticas criminales
Pero a medida que se refuerzan los controles, las estructuras criminales cambian sus formas de vulnerar la carga.
Sobre esto, el director nacional de Investigación Antidrogas (e), Juan Pablo Luna, advierte que las mafias emplean modalidades como el «gancho ciego», la contaminación mediante el mezclado de productos de exportación y la infiltración en insumos logísticos —como cartones y pallets— o a través de los propios transportistas.
El riesgo también llega a la operación marítima. En Guayaquil, el punto crítico está después del embarque, cuando las naves salen del puerto y todavía deben ser custodiadas antes de continuar su ruta internacional.
Milton Lalama, director ejecutivo de la Cámara Marítima, explica que existen 90 kilómetros de aguas de poca profundidad que facilitan la aproximación de embarcaciones menores. Para mitigar esta amenaza, detalla que han implementado medidas de seguridad junto a empresas privadas que acompañan la travesía de los buques hasta la boya de mar.
Frente a este escenario, Ecuador trabaja con la Unión Europea en el proyecto Carga Segura para reforzar controles, prevención de riesgos y estandarizar los protocolos de seguridad en toda la cadena logística de exportación.
FUENTE: ECUAVISA