Durante décadas, el fútbol fue considerado un deporte donde el error humano era parte del espectáculo. Una decisión arbitral discutida, un fuera de juego milimétrico o una jugada imposible de apreciar a simple vista alimentaban el debate durante días. Sin embargo, el Mundial de 2026 marca un nuevo punto de inflexión. Más allá de ser la primera Copa del Mundo disputada por 48 selecciones y organizada de manera conjunta por Estados Unidos, México y Canadá, el torneo también se ha convertido en el más tecnológico de la historia, con la inteligencia artificial, el análisis masivo de datos y los sensores inteligentes desempeñando un papel central dentro y fuera de la cancha.

La tecnología ya no solo ayuda a resolver jugadas polémicas. Hoy participa en la preparación física de los futbolistas, en el análisis táctico de los rivales, en la logística del campeonato, en la seguridad digital del torneo e incluso en la forma en que los aficionados consumen los partidos. Cada encuentro genera millones de datos que son procesados en cuestión de segundos para ofrecer información que hace apenas una década parecía imposible de obtener.

Del VAR a la inteligencia artificial

El primer gran cambio llegó con la implementación del Video Assistant Referee (VAR), utilizado oficialmente por primera vez en un Mundial en Rusia 2018. Desde entonces, la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) ha incorporado nuevas herramientas para reducir el margen de error en las decisiones arbitrales.

Una de ellas es el sistema de fuera de juego semiautomático, que combina cámaras de alta velocidad instaladas alrededor del estadio con un sensor de Unidad de Medición Inercial (IMU) incorporado en el balón oficial. Según FIFA Innovation, las cámaras registran hasta 29 puntos del cuerpo de cada jugador 50 veces por segundo, mientras que el balón transmite alrededor de 500 datos por segundo para identificar el instante exacto del contacto.Toda esa información es procesada mediante inteligencia artificial, que genera una alerta automática cuando detecta una posible posición adelantada. Posteriormente, los árbitros del VAR verifican los datos antes de comunicar la decisión al juez principal y mostrar una reconstrucción tridimensional de la jugada para el público. Según Juan Pablo Viteri, vicedecano del Colegio de Comunicación y Artes COntemporáneas de la Universidad San Francisco de Quito:

“No solo la tecnología se ha posicionado oficialmente dentro del deporte, pero es prácticamente imposible separarlas en un contexto oficial, para bien y para mal”, comenta.

Las controversias de la inteligencia artificial

Uno de los ejemplos más comentados ocurrió durante el Mundial 2026, cuando un gol de Croacia contra Portugal fue anulado después de que el sensor del balón detectara un leve roce previo de Igor Matanović, contacto que era prácticamente imperceptible en las imágenes televisivas.

La investigación continúa avanzando. El investigador Henry Wang, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y colaborador de FIFA Innovation, desarrolla sistemas basados en visión computacional e inteligencia artificial capaces de identificar automáticamente qué jugador tocó por última vez el balón antes de un saque de esquina, un saque de meta o una salida lateral, reduciendo aún más la intervención humana.

Estos avances eliminan la duda humana que puede ser determinante para un equipo u otro. Sin embargo, una base parcial dentro de un partido siempre va a continuar, explica Viteri:

«Lo que nunca va a cambiar, es la parcialidad de los humanos dentro y fuera de la cancha, los oficiales de la FIFA que controlan todo y los árbitros que toman decisiones»,

Rendimiento deportivo

La inteligencia artificial también comienza a desempeñar un papel fundamental en el análisis del rendimiento deportivo. Variables como la distancia recorrida, la velocidad, la intensidad de los esfuerzos, la efectividad de los pases o la ocupación de los espacios son procesadas mediante algoritmos que permiten detectar patrones imposibles de identificar durante un partido.

Según la FIFA, estas herramientas permiten a los cuerpos técnicos diseñar entrenamientos personalizados, anticipar el comportamiento de los rivales e incluso reducir el riesgo de lesiones mediante el monitoreo permanente de la carga física de cada jugador. La tecnología también sostiene gran parte de la operación del campeonato. La inteligencia artificial analiza información relacionada con movilidad, ocupación de estadios, transporte, condiciones climáticas y logística para facilitar la toma de decisiones durante un evento que reúne 104 partidos distribuidos en tres países.

Tecnología que divide opiniones

Aunque buena parte de estas innovaciones han sido recibidas como una evolución natural del deporte, también han abierto un debate sobre los límites de la tecnología dentro del fútbol.

Para Gabriel Hernández, el uso de inteligencia artificial fortalece la transparencia del juego.

“Un árbitro nunca va a poder ver todo lo que ve una cámara, a la final, que una computadora haga cuentas nunca ha afectado mi experiencia al ver un partido”.

En contraste, Arezú Khalegparast considera que el avance tecnológico también implica riesgos.

“No me gusta, es bueno cuando ayuda a aclarar cosas que no podemos ver con nuestros ojos, pero depender y dejar a la decisión de una máquina que también comete errores, le quita el espíritu al deporte”.

Las discusiones no son nuevas. Desde la llegada del VAR, entrenadores, futbolistas y aficionados han debatido si las pausas afectan el ritmo del juego o si el exceso de intervención tecnológica termina restando espontaneidad a un deporte cuya esencia también está ligada al error humano.

No obstante, la tendencia parece irreversible. La FIFA continúa invirtiendo en innovación para perfeccionar sus sistemas de arbitraje y ampliar el uso de inteligencia artificial en futuras competiciones. Paralelamente, universidades, centros de investigación y empresas tecnológicas desarrollan nuevas herramientas orientadas a mejorar tanto el rendimiento deportivo como la experiencia de los espectadores.

FUENTE: ECUAVISA

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