La desaparición y muerte de Nathaly Mafla conmovieron a los moradores de La Vicentina, un tradicional barrio localizado en el centro de Quito. Desde que la madre de la joven, Elizabeth Castillo, comenzó a buscarla en calles, parques y plazas, los vecinos de ese sector se solidarizaron.
Cuando la mujer pidió las grabaciones de las cámaras de seguridad en viviendas o negocios para las investigaciones de los agentes de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestro (Dinased), le abrieron las puertas y le permitieron revisarlas.

En los videos pudieron ver cómo la universitaria, de 20 años, recorrió las calles Mariano Ortiz, Anagoytia e Iberia. También lo que subió por la escalinata de la calle Ángulo. “Nuestro deber era coordinar la seguridad y los entes competentes. Me gusta trabajar en campo para conocer lo que pasa en la comunidad”, contó el dirigente Carlos Segovia a Ecuavisa.com.
El directivo acompañó a los parientes de la chica desde el domingo. “Todos tenemos hijos o sobrinos muy jóvenes como Nathaly y me solidaricé”. Estuvo con ellos en los recorridos y revisando cámaras de seguridad hasta altas horas de la noche. «Todo fue muy duro».
La gente la vio caminando y nadie se acercó, quizás por miedo o recelo.
En su chat comunitario, los moradores oraban y le pedían a Dios que fuera encontrada con vida. Los amigos y compañeros universitarios de la joven pegaban afiches con su fotografía en postes, muros y paredes. El Comité de Seguridad se comprometió con el caso y pidió a los vecinos que no publicaran los videos en redes sociales para no entorpecer las investigaciones.
Poema de Nathaly
Uno de los vecinos de La Vicentina, Israel Tapia, le dedicó un poema:
Para Nathaly
Saliste un día cualquiera,
con tus sueños entre cuadernos,
con la responsabilidad de quien estudia
para construir un mejor mañana.
Nadie imaginó que tu nombre
recorrería calles, hogares y pantallas,
uniendo a miles de personas
en una sola esperanza…
verte regresar.
Quito preguntó por ti,
tu familia no dejó de buscarte,
tus amigos guardaron la fe,
y un país entero se aferró
a la posibilidad de un abrazo.
Cada cartel era una plegaria,
cada compartido una luz,
cada paso en tu búsqueda
era el reflejo del amor
de quienes no te olvidaron.
Pero la noticia llegó
como llegan las tormentas más crueles..
sin pedir permiso,
rompiendo corazones,
dejando preguntas sin respuesta.
Hoy no lloramos solo a una estudiante.
Lloramos a una joven llena de futuro,
a una hija, una amiga,
una vida que merecía seguir escribiendo
sus propias páginas.
Que tu recuerdo permanezca vivo,
que la verdad encuentre su camino,
y que tu nombre no sea solo una noticia,
sino un llamado a cuidar, proteger
y valorar cada vida.
Descansa en paz, Nathaly.
El país que te buscó con esperanza,
te recordará con cariño y con respeto.
FUENTE: ECUAVISA