El gobierno de Irán convocó este martes 7 de abril a miles de jóvenes a formar cadenas humanas alrededor de centrales eléctricas y otras infraestructuras críticas, en respuesta directa a las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió que las destruiría si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz antes de las 20:00, hora de Washington. La movilización fue presentada como un “símbolo de unidad y resistencia frente al enemigo”, según explicó el viceministro de Asuntos de la Juventud, Alireza Rahimi.

Desde el inicio del conflicto, Irán mantiene restringido el tránsito por el estrecho de Ormuz, paso clave por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, permitiendo únicamente el paso a embarcaciones de países considerados aliados. Esta medida ha tenido efectos inmediatos en los mercados globales, encareciendo petróleo, fertilizantes, plásticos y alimentos, en medio de una escalada diplomática y militar que mantiene en vilo a la región.

La convocatoria no quedó solo en el plano simbólico. Figuras culturales se desplazaron físicamente a puntos estratégicos. El músico Ali Gamsari se instaló en las inmediaciones de la central eléctrica de Damavand, la más grande del país, mientras el cantante Benyamin Bahadori pasó la noche en el puente Tabiat, en Teherán, ante las amenazas de que puentes y plantas energéticas podrían ser objetivos militares. Rahimi indicó que estudiantes, deportistas, artistas y activistas se sumarían a la iniciativa para “decirle al mundo que atacar infraestructuras públicas es un crimen de guerra”.

En paralelo a estas acciones, el presidente iraní Masud Pezeshkian afirmó en la red social X que él mismo está dispuesto a “sacrificarse por Irán” y aseguró que más de 14 millones de ciudadanos se han declarado listos para hacer lo mismo. Mientras se acerca la hora límite marcada por Washington, la agencia estatal IRNA informó que Teherán presentó una propuesta a Estados Unidos que contempla el cese de hostilidades, un protocolo de paso seguro por Ormuz, la reconstrucción del país y el levantamiento de sanciones. Las próximas horas serán decisivas para medir si la tensión escala o se abre una puerta a la negociación.

FUENTE: ECUAVISA

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