Las elecciones de medio mandato de este 3 de noviembre de 2026 representan una prueba política para Donald Trump, aunque su nombre no aparecerá en las papeletas. El presidente de Estados Unidos necesita que el Partido Republicano conserve el control del Congreso para mantener el respaldo legislativo a su Gobierno y evitar que los demócratas utilicen su mayoría para investigar las decisiones de la Casa Blanca. Una derrota podría complicar los últimos dos años de su mandato, abrir una etapa de confrontación institucional y poner bajo escrutinio las actividades empresariales de su familia y sus aliados.
El control del Congreso, la principal apuesta de Trump
Actualmente, los republicanos tienen 218 escaños en la Cámara de Representantes y 53 en el Senado. Estas mayorías han permitido al mandatario impulsar parte de sus principales propuestas, entre ellas el incremento de recursos para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la aprobación de su reforma tributaria de 2025. Sin embargo, las proyecciones electorales anticipan que los demócratas tienen mayores posibilidades de recuperar la Cámara Baja. El Senado presenta una disputa más ajustada, por lo que el resultado de varias contiendas será determinante para definir el equilibrio de poder en Washington.

El interés de Trump por conservar ambas cámaras también responde a las facultades que tiene el Congreso. Una mayoría republicana facilita la aprobación de leyes, presupuestos y nombramientos federales. Por el contrario, si los demócratas consiguen el control de una o ambas cámaras, podrán frenar iniciativas presidenciales, condicionar las negociaciones presupuestarias y ejercer una supervisión más estricta sobre la administración. Aunque el presidente conservaría su poder de veto y sus atribuciones ejecutivas, perdería buena parte del respaldo legislativo que ha acompañado su segundo mandato.
Dinero y presión para evitar una derrota republicana
Según datos de la Comisión Federal Electoral, Trump gastó más de USD 277 millones, principalmente mediante el super PAC MAGA Inc., en publicidad televisiva y campañas de comunicación directa para favorecer a aspirantes de su partido. Elon Musk también participó en la contienda: desembolsó aproximadamente USD 366 millones durante el ciclo electoral, incluidos USD 276 millones desde julio, para apoyar a candidatos conservadores. Estas cifras reflejan la magnitud de los recursos económicos utilizados para intentar mantener las mayorías republicanas.
Esta estrategia financiera está acompañada de una intensa campaña política. Trump recorrió Florida, Iowa y Kansas, además de participar en actos virtuales para respaldar a candidatos en estados como Michigan, Ohio y Pensilvania. Su presencia en territorios tradicionalmente republicanos evidencia la preocupación de su partido por perder espacios que antes consideraba seguros.Esto llegó a tal punto que Trump ofreció USD 5 000 a cada ciudadano adulto de Estados Unidos si votaba por el Partido Republicano este 3 de noviembre, sin nunca revelar cómo sería esto posible, tomando en cuenta la inflada deuda del país por la guerra de Irán.
Los cuestionamientos sobre las elecciones
Otro elemento que ha generado controversia es la intervención del Gobierno federal en asuntos relacionados con la administración electoral. Trump y miembros de su Gobierno han insistido en denunciar posibles irregularidades en el registro de votantes, pese a que el fraude electoral cometido por personas que no son ciudadanas estadounidenses es extremadamente infrecuente. Llegó hasta el punto en que el Departamento de Justicia emitió más de 100 citaciones para obtener registros electorales en distintos estados. También se han presentado acciones judiciales relacionadas con la certificación de resultados y la revisión de padrones. Estas actuaciones han provocado cuestionamientos de autoridades estatales y organizaciones que defienden el acceso al voto, especialmente por el riesgo de que ciudadanos habilitados queden sometidos a revisiones o restricciones indebidas. La situación recuerda a cuando Trump perdió las elecciones de 2021, resultado que llevó a su partido a incitar a que sus seguidores ataquen el Capitolio.
Las investigaciones que podrían alcanzar a Trump y su familia
La recuperación de la Cámara de Representantes daría a los demócratas una herramienta que actualmente no tienen: el control de las principales comisiones de investigación. Desde esos espacios pueden convocar audiencias, solicitar documentos, emitir citaciones obligatorias y exigir testimonios de funcionarios y actores privados.
Por ejemplo, se podrían intensificar las investigaciones legislativas sobre Donald Trump y sus vínculos con Jeffrey Epstein. El 26 de octubre, el congresista Jamie Raskin y otros demócratas del Comité Judicial presentaron un informe que recoge testimonios y señalamientos de 11 mujeres y solicitaron el nombramiento de un fiscal especial independiente para investigar posibles cómplices de Epstein y el manejo de los archivos por parte del Departamento de Justicia. Según The Washington Post, si los demócratas consiguen la mayoría, podrían convocar nuevas audiencias y emitir citaciones judiciales (subpoenas) para exigir documentos y explicaciones a funcionarios del Gobierno.
Según una investigación de Reuters publicada el 8 de agosto, legisladores demócratas ya preparaban una estrategia para examinar las relaciones entre el Gobierno, las empresas y los actores financieros vinculados a Trump. La intención inicial no sería impulsar inmediatamente un juicio político, sino reunir pruebas sobre posibles conflictos de intereses y decisiones gubernamentales que hayan beneficiado al presidente, sus familiares o sus aliados.
Entre los asuntos que han despertado interés están los negocios de Donald Trump Jr. y la firma de capital de riesgo 1789 Capital, en la que participa el hijo del mandatario. También figura Affinity Partners, la compañía de Jared Kushner, yerno de Trump, cuyas operaciones e inversiones de fondos extranjeros han sido cuestionadas por legisladores demócratas. Otro tema es el préstamo de USD 620 millones concedido por el Pentágono a la empresa Vulcan Elements, anunciado aproximadamente tres meses después de una inversión de 1789 Capital en esa compañía. Los legisladores buscan determinar si existieron relaciones privilegiadas o conflictos de intereses.
Las investigaciones también podrían extenderse al financiamiento del nuevo salón de baile de la Casa Blanca, los contratos del Departamento de Seguridad Nacional, las donaciones corporativas y los acuerdos empresariales relacionados con el entorno presidencial. Las compañías y entidades vinculadas a estas operaciones podrían convertirse en los primeros objetivos de las pesquisas. A diferencia de las solicitudes dirigidas directamente a la Casa Blanca, las empresas privadas no pueden invocar automáticamente el privilegio ejecutivo para negarse a entregar información. Por eso, los demócratas consideran que examinar los registros de contratistas, intermediarios financieros y compañías privadas podría permitirles reconstruir operaciones que involucren al presidente y su familia.
¿Trump podría enfrentar un tercer juicio político?
La posibilidad de un nuevo impeachment también explica la preocupación del mandatario. Trump ya fue sometido a dos procesos de juicio político durante su primer mandato, aunque el Senado lo absolvió en ambas ocasiones. Durante un mitin en Durant, Oklahoma, el 11 de octubre expresó su temor ante una eventual victoria demócrata:
“Si no ganamos, terminarán sometiéndome a un juicio político”.
Si los opositores recuperan la Cámara Baja, tendrán la facultad de iniciar un procedimiento de destitución y aprobar artículos de acusación por mayoría simple. Sin embargo, esto no significa que Trump sería automáticamente removido del cargo: para condenarlo y destituirlo, el Senado necesitaría el respaldo de dos tercios de sus integrantes.
Un Congreso dividido y el camino hacia 2028
Las consecuencias de una derrota republicana también podrían alcanzar los nombramientos federales. Si los demócratas controlan el Senado, tendrán capacidad para bloquear o retrasar las confirmaciones de los candidatos de Trump para puestos judiciales y otros cargos que requieren aprobación legislativa. Además, podrían utilizar las negociaciones presupuestarias para condicionar el financiamiento de determinadas políticas, exigir explicaciones sobre operaciones militares y cuestionar decisiones de la administración. El presidente, sin embargo, conservaría atribuciones importantes, entre ellas el veto legislativo, por lo que una mayoría demócrata no implicaría el fin de su capacidad de gobernar. Para los demócratas, recuperar el Congreso supondría una oportunidad para fiscalizar al Gobierno, pero también una prueba de su capacidad para ofrecer resultados concretos. Así, los midterms se convierten en un referéndum sobre la gestión de Trump y en una disputa por los límites del poder presidencial durante la segunda mitad de su mandato.
FUENTE:ECUAVISA