Macará se ha convertido en una de las grandes revelaciones de la LigaPro 2026. Con 57 puntos en 32 partidos, el conjunto ambateño ocupa el segundo lugar del hexagonal por el título y mira de cerca el subcampeonato, por delante de clubes históricos como Liga de Quito, Universidad Católica, Aucas y Barcelona SC. El proyecto liderado por el entrenador uruguayo Guillermo Sanguinetti combina continuidad, planificación y fortaleza colectiva para desafiar a los equipos de mayor presupuesto.
La clasificación refleja la regularidad del ‘Viejo y Querido’, que registra 17 victorias, seis empates y nueve derrotas, con 44 goles a favor y 34 en contra. Su ventaja es de cinco puntos sobre Liga de Quito, tercero con 52 unidades, mientras Universidad Católica suma 51, Aucas acumula 50 y Barcelona SC registra 44.

Detrás de esta campaña hay una idea que Sanguinetti ha repetido desde su llegada: disponer del tiempo necesario para construir un equipo a su medida. “Este año nos dio la posibilidad de trabajar como queremos, buscar, crear el equipo que nosotros pretendemos”, explicó el técnico, quien encontró en Ambato la continuidad que muchas veces resulta difícil en el fútbol ecuatoriano.
La continuidad como punto de partida
El crecimiento de Macará no se produjo de un día para otro. En 2025, el equipo atravesó momentos complicados e incluso llegó a ubicarse en puestos de descenso durante la primera fase del campeonato. Sin embargo, logró revertir la situación y terminó primero en el hexagonal por la Copa Sudamericana, resultado que le permitió clasificarse al torneo internacional.
Ese objetivo marcó un antes y un después en la planificación del club. La continuidad de Sanguinetti permitió identificar las necesidades del plantel, ajustar la propuesta de juego y reforzar posiciones específicas para competir en mejores condiciones.
Desde que asumió la dirección técnica, el entrenador uruguayo ha dirigido 72 partidos, con 34 victorias, 19 empates y 19 derrotas. En ese periodo, Macará anotó 98 goles y recibió 68, con un rendimiento global del 55 %.
“Cuando asumes un equipo que ya está armado, tienes que saber adaptarte con el material que cuentas. Cuando uno tiene la posibilidad de contratar, buscas lo que realmente quieres para tu equipo”, señaló Sanguinetti, al explicar la importancia de haber podido intervenir en la construcción de la plantilla.
Una plantilla renovada para competir
La clasificación a la Copa Sudamericana abrió la puerta a una renovación importante. Macará realizó 13 cambios respecto al plantel anterior e incorporó futbolistas que encajaban mejor en la idea del cuerpo técnico.
La apuesta se tradujo en mayor competitividad y alternativas para afrontar una temporada exigente. Jugadores como Joaquín Campana y Franco Posse aportaron en ataque, mientras que el equipo tuvo que encontrar soluciones ante situaciones adversas, como la lesión de Federico Paz.
Más allá de las individualidades, Sanguinetti insiste en que la fortaleza del conjunto está en su funcionamiento colectivo. Macará ha conseguido sostener una estructura que le permite adaptarse a las circunstancias de los partidos sin renunciar a su identidad.
La capacidad para defender con orden, aprovechar los espacios y atacar con eficacia ha sido fundamental para mantenerse en la zona alta de la clasificación.
La experiencia internacional fortaleció al equipo
La participación en la Copa Sudamericana también contribuyó al crecimiento del conjunto ambateño. Macará disputó nueve encuentros, con un balance de tres victorias, cinco empates y una derrota. Anotó ocho goles, recibió cinco y alcanzó los octavos de final.
La competencia internacional obligó al equipo a elevar sus niveles de concentración y exigencia frente a rivales que no enfrenta habitualmente en el campeonato ecuatoriano.
“A nivel internacional te enfrentas contra equipos con los que no juegas durante todo el año a nivel local. Creo que eso jerarquizó al equipo”, afirmó el entrenador.
Esa experiencia tuvo un efecto positivo en la LigaPro, donde Macará comenzó a competir de igual a igual con clubes que cuentan con mayores recursos económicos y plantillas más amplias.
El reto de sostener el ritmo hasta el final
La doble competencia también puso a prueba la preparación física y la capacidad de recuperación de los futbolistas. Durante varias semanas, Macará afrontó compromisos prácticamente cada 72 horas, sin disponer de dos equipos completos para alternar entre los torneos.
El cuerpo técnico tuvo que administrar las cargas y distribuir los descansos para reducir el desgaste. Las lesiones aparecieron, especialmente hacia el final del primer semestre, pero el equipo logró mantenerse competitivo gracias a su estructura colectiva y a la adaptación de sus jugadores.
Ahora, el desafío es sostener esa regularidad en el tramo decisivo de la temporada. Con 57 puntos, Macará aventaja por cinco unidades a Liga de Quito y mantiene una posición privilegiada en la lucha por el segundo lugar del hexagonal.
El objetivo ya no es únicamente asegurar una nueva participación internacional. El ‘Viejo y Querido’ tiene argumentos para aspirar al subcampeonato y consolidar una de las mejores campañas de su historia reciente.
Macará quiere dejar de ser una sorpresa
La campaña del conjunto ambateño demuestra que la continuidad de un proyecto, una planificación adecuada y un plantel comprometido pueden equilibrar diferencias económicas frente a los equipos más poderosos del país.
Sanguinetti ha construido un equipo competitivo que no depende exclusivamente de una figura, sino de una idea compartida y de la capacidad para responder ante las dificultades. Esa combinación explica por qué Macará se mantiene segundo y por qué sus aspiraciones crecen a medida que avanza el campeonato.
Con nueve partidos por disputar, según la planificación señalada por el entrenador, el conjunto celeste todavía tiene camino por recorrer. El subcampeonato aparece como una meta concreta y la posibilidad de alcanzar la Copa Libertadores alimenta la ambición de un equipo que ha dejado de conformarse con sorprender.
El ‘Viejo y Querido’ quiere cerrar la temporada entre los grandes de Ecuador. Y, a estas alturas de la LigaPro 2026, sus números respaldan el sueño.
FUENTE: ECUAVISA