El colesterol elevado representa un riesgo silencioso para la salud que puede agravarse con los años sin mostrar señales claras. Pese a la creencia popular de que solo afecta a personas con sobrepeso, esta afección puede presentarse incluso en personas jóvenes y delgadas.
Verse saludable no garantiza tener niveles adecuados de colesterol, ya que influeyen factores como la genética, los antecedentes familiares, el sedentarismo, el tabaquismo, la diabetes y la hipertensión.

El principal peligro radica en la acumulación progresiva de placa en las arterias, lo que aumenta el riesgo cardiovascular.
Debido a la discreción con la que avanza la enfermedad, los especialistas recomiendan realizarse chequeos periódicos con un perfil lipídico. Este análisis de sangre mide el colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos, permitiendo un diagnóstico temprano antes de que surjan complicaciones mayores.
¿Cuáles son las señales de alerta?
Los expertos explican que, cuando el riesgo comienza a manifestarse, pueden presentarse señales relacionadas con problemas de circulación.
Entre los síntomas más frecuentes se presentan: dolor o presión en el pecho al hacer esfuerzo, así como dolor o calambres en las piernas al caminar.
Mientras que en casos más graves pueden manifestarse problemas para hablar, debilidad en un lado del cuerpo o alteraciones en la visión.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que un infarto o un accidente cerebrovascular suele ser la primera señal visible de este problema.
Prevención
La prevención inicia con asistir a controles médicos periódicos, en especial para quienes cuentan con antecedentes familiares de enfermedades cardíacas prematuras.
Sin embargo, existen otras acciones cotidianas que pueden reducir los riesgos. Los expertos recomiendan eliminar las grasas trans y reducir las saturadas, dando prioridad a una dieta rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos.
Asimismo, mantener una rutina de actividad física, reducir las horas de sedentarismo y evitar el consumo de tabaco y alcohol son medidas esenciales para mantener los niveles de colesterol estables.
FUENTE: ECUAVISA