La derrota de Ecuador por 3-0 ante Corea del Sur dejó más preguntas que respuestas en el estreno de Marcelo Gallardo como seleccionador nacional. Más allá del marcador, el encuentro permitió observar los primeros conceptos del nuevo cuerpo técnico, aunque la Tricolor todavía mostró varios comportamientos heredados de procesos anteriores.
Condicionado por hasta cinco ausencias, Gallardo apostó por una estructura 4-4-2 mucho más natural para las características de sus jugadores. Alan Franco regresó al centro del campo junto a Pedro Vite, dejando atrás su utilización como lateral, mientras que Jordy Caicedo y John Yeboah conformaron la dupla ofensiva. En las bandas aparecieron Keny Arroyo y Nilson Angulo, encargados de aportar amplitud y velocidad.

Durante el primer tiempo, Ecuador presentó una imagen ordenada sin balón. Corea del Sur intentó asumir el protagonismo mediante una presión alta, pero la Tricolor respondió con líneas compactas y una correcta ocupación de espacios. Defensivamente, el equipo logró sostenerse y limitó las ocasiones claras del conjunto asiático.
Sin embargo, con la posesión aparecieron los principales problemas. Ecuador se pareció más al equipo de Sebastián Beccacece que a uno construido bajo los principios históricamente asociados a Gallardo. La salida de balón fue imprecisa y careció de un defensor capaz de iniciar el juego desde campo propio con claridad. Ante esa dificultad, la selección recurrió con frecuencia al balón largo como principal recurso para superar la presión rival.
En ese contexto, Jordy Caicedo volvió a quedar en deuda como referencia ofensiva de Ecuador. El delantero tuvo dificultades para participar en el juego, se mostró estático durante varios pasajes y encontró problemas para asociarse y darle continuidad a las posesiones. Su escasa movilidad también dificultó que la Tricolor pudiera utilizarlo como apoyo para superar la presión surcoreana.
El dato de velocidad también resulta llamativo: Caicedo alcanzó apenas los 27 km/h en velocidad punta durante el encuentro, una cifra que contrasta con los 35 km/h registrados por Enner Valencia, ya retirado de la selección. Más allá de que se trata de contextos y momentos distintos, el registro sirve para dimensionar la diferencia en uno de los atributos que históricamente caracterizó al máximo goleador de Ecuador.
La dificultad no estuvo únicamente en la velocidad. Caicedo tampoco consiguió imponerse como un delantero capaz de pivotear, proteger el balón y permitir que el resto del equipo pudiera avanzar metros. Al quedar aislado entre los centrales, Ecuador perdió una alternativa para respirar y construir ataques más largos.
El partido cambió por completo en la segunda mitad. El primer gol de Corea del Sur evidenció problemas de coordinación defensiva. Oh Hyeon-gyu atacó el espacio entre Angelo Preciado y Jackson Porozo, quienes quedaron mal perfilados ante el movimiento del delantero. La acción terminó con un remate que se desvió en el trayecto y dejó sin opciones a Hernán Galíndez.
El segundo tanto llegó pocos minutos después mediante un tiro libre ejecutado por Son Heung-min. El disparo cruzado encontró una reacción tardía del arquero ecuatoriano y amplió la ventaja de los asiáticos. Con la Tricolor obligada a adelantar líneas en busca de una reacción, Corea encontró más espacios y terminó sentenciando el compromiso con un tercer gol que confirmó su dominio en el tramo final.
Gallardo intentó modificar el desarrollo del partido con los ingresos de Juan Riquelme Angulo, Jhon Mercado y Denil Castillo. Los cambios aportaron mayor movilidad y desequilibrio en ataque. De hecho, la ocasión más clara de Ecuador llegó tras un potente remate de Riquelme Angulo desde fuera del área, pero el arquero surcoreano respondió con seguridad para evitar el descuento.
Más allá del resultado, el primer examen del ciclo Gallardo dejó varias señales. Ecuador mostró orden durante algunos pasajes del encuentro, pero aún no exhibió una identidad clara con balón. La falta de salida limpia desde el fondo, la dependencia del juego directo y las dificultades para enlazar el mediocampo con el ataque terminaron pesando en una derrota amplia.
Y en ataque, la actuación de Caicedo vuelve a abrir el debate sobre quién debe ocupar el puesto de referencia ofensiva. El delantero todavía no logra convertirse en el atacante capaz de darle movilidad, asociación y profundidad a una selección que, en su primer partido de la era Gallardo, mostró que tiene varios aspectos por reconstruir.
FUENTE: ECUAVISA