Nuevamente, el embalse de Mazar vuelve al centro de la atención porque de su nivel de agua depende, en gran parte, la provisión de energía eléctrica para la ciudadanía en momentos de estiaje y, por supuesto, ante la llegada del Fenómeno El Niño. Y para cuidarlo, 150 empresas que más electricidad consumen en Ecuador se desconectarán una vez por semana, desde este martes 22 de septiembre.
El ministro de Energía y Ambiente, Juan Carlos Blum, manifestó que se trata de un “programa de prevención” para preservar los embalses hasta diciembre, cuando empiece a llover. De no hacerlo, aclaró, el agua de Mazar se acabaría en octubre, mucho antes de que lleguen las lluvias.

El reservorio de Mazar estaba casi en su tope el 1 de agosto: 2 152 metros sobre el nivel del mar. Pero desde el 5 del mismo mes fue cayendo de manera sostenida. Al 1 de septiembre, la cota bajó a 2 147,03 msnm. Con corte al mediodía del lunes 21 de septiembre, la cota siguió bajando hasta llegar a los 2 138 metros sobre el nivel del mar.
Durante septiembre, el embalse ha perdido 9 metros. Y desde agosto unos 14 metros. Con la desconexión de las empresas, lo que se busca es que ese nivel de agua no llegue a los 2 115 msnm para su correcto funcionamiento, señala Fernando Salinas, experto energético.
“Yo creo que lo que se está tratando de hacer es una medida urgente para que no lleguemos a una cota mínima de 2 115 del embalse de Mazar, que es el único que está destinado específicamente para el tema de generación hidroeléctrica que alimenta a ese Complejo Hidroeléctrico Paute. Cuando llega a 2 115, ya no puede generar, por ejemplo Mazar, quedarían fuera 170 megavatios, y evidentemente ahí sería un periodo prácticamente de racionamientos generales”.
¿Se previene un posible colapso energético?
Las empresas de Alto Voltaje 1 (AV1) y 2 (AV2) como acereras, fábricas de cemento, plásticos y mineras se desconectarán “voluntariamente” una vez por semana en un día aún por definir. Además, deberán tener su propia generación hasta el 15 de diciembre.
El Gobierno estima reducir el consumo entre 600 y 1 000 megavatios (MW), dependiendo de las empresas que puedan desconectarse. Para Alejandro Jaya, líder en gestión regulatoria de proyectos fotovoltaicos, el tema va mucho más allá de preservar los embalses, sino que también se buscaría evitar un posible colapso en el sistema energético.
«Lo que quieren es garantizar que el sistema no entre en colapso. Porque la generación va de la mano con la demanda. El rato que la demanda supera la generación, el sistema comienza a bajar la frecuencia. Entonces comienzan a activarse las protecciones. Si tú no actúas, la protección desconecta subestaciones enteras, y pueden quedarse ciudades enteras, o muchas personas sin energía.
Coca Codo Sinclair y una menor entrega de energía
Jaya también hace énfasis en la menor producción de energía de Coca Codo Sinclair en septiembre y de hecho su caudal ya ha bajado a 210 m³/s. A la fecha, esta hidroeléctrica está aportando más de 1 000 megavatios de los 1 500 posibles. Sin embargo, no se descarta que esa cifra vaya decayendo.
El 21 de septiembre de 2024, cuando Ecuador vivió una fuerte sequía, Coca Codo aportó entre 600 y 800 megavatios de potencia.
Ecuador necesita lluvias
Ahora bien, el ministro Blum manifestó que se espera conservar el embalse de Mazar hasta que haya lluvias. Por eso, Fernando Salinas recalca que, para que no haya cortes de luz, debe llover en Ecuador.
“Si es que no ingresa mayor cantidad de agua a los embalses, a Mazar especialmente, va a ser muy complicado que nuestro país pueda pasar este estiaje sin racionamientos. El agua que tenemos al momento (en Mazar), si es que hacemos una interpolación simple, nos duraría hasta la tercera semana del mes de octubre”.
FUENTE: ECUAVISA