Ecuador vive un incremento de hechos delincuenciales que ha puesto nuevamente bajo alerta a las principales ciudades del país. Quito y Guayaquil han ocupado las portadas en las últimas semanas por casos de violencia, robos y nuevas modalidades de violencia.

Entre los hechos más recurrentes aparecen los robos mediante sustancias incapacitantes, conocidas popularmente como escopolamina burundanga. Una práctica utilizada por grupos criminales que busca anular la voluntad de la víctima para apoderarse de sus pertenencias.

Según registros de la Fiscalía General del Estado, hasta abril de 2026 se contabilizan más de 461 noticias del delito relacionadas con robos ejecutados mediante sustancias que afectan la capacidad volitiva, cognitiva y motriz de las personas, dejándolas en estados de somnolencia, inconsciencia, indefensión o llevándolas a realizar acciones que, en condiciones normales, no ejecutarían.

Según datos del Ministerio de Gobierno, la escopolamina tiene efectos sobre el sistema nervioso y puede provocar desorientación, somnolencia y pérdida temporal de memoria. Su uso se popularizó entre 1980 y 1990 en Colombia, donde comenzó a utilizarse para someter a víctimas durante robos no violentos.

Las tres modalidades que usan los criminales para escopolaminar

Tres expertos en seguridad advierten que no todos estos casos son necesariamente por la escopolamina, sino por el uso de sustancias químicas o medicamentos para dormir. Entre las más utilizadas están las benzodiacepinas, entre ellas el clonazepam, fentanilo o cualquier ansiolítico.

Aunque las autoridades no tienen una clasificación oficial de las modalidades más utilizadas, sí es posible revisar denuncias en fiscalía y medios de comunicación con los modos más usados de escopolamina.

Discotecas, bares y bebidas adulteradas

Es la modalidad más usada. Suele iniciar cuando una persona desconocida se acerca a conversar, genera confianza y luego le ofrece o compra una bebida para la víctima.

Stalin Sacoto, abogado y máster en ciencias de la seguridad, explica que uno de los factores que facilita estos casos es que la víctima no se da cuenta de que está en una situación de peligro.

“Cuando alguien sale de una discoteca mareado, perdido, con malestar físico y acompañado por otra persona, muchas veces los demás piensan que simplemente es un amigo o que está bajo los efectos del alcohol”, explica.

Hugo Navarrete, profesor investigador y director del Centro de Estudios Aplicados en Química de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), coincide en que los delincuentes buscan generar confianza.

“Normalmente empiezan preguntando cosas personales, mostrando un interés repentino, de la nada, en la víctima y en los bienes materiales que tiene”, añade Navarrete.

Transporte público y lugares con aglomeraciones

Otro escenario son buses, estaciones o lugares con gran cantidad de personas. En estos espacios, los delincuentes se sirven de la cercanía física para intentar administrar una sustancia o acercarse a la víctima sin que haya sospechas.

Sin embargo, los especialistas aclaran que no existe evidencia científica que demuestre que una persona pueda quedar intoxicada simplemente porque alguien sopla un polvo en su rostro o por tocar un papel o volante.

Fernando Vargas, bioquímico farmacéutico, explica que la piel funciona como una barrera y que un contacto de segundos no refleja una cantidad suficiente para que una persona tenga una intoxicación.

“Muchas personas dicen que lo último que recuerdan es haber tocado un papel o haber olido algo. Probablemente ocurrió algo más, tomó o comió algo. La explicación es que el efecto de estas sustancias puede provocar pérdida de memoria y por eso la persona está convencida de que ese fue el momento de la intoxicación”, explica.

Vendedores ambulantes o personas que generan confianza

Otra modalidad que ha llamado la atención ocurre cuando personas desconocidas se acercan bajo la apariencia de vendedores ambulantes o personas que necesitan ayuda.

“¿Quién va a pensar que un adulto mayor, un niño o una persona aparentemente vulnerable quiere hacer daño?”, explica Navarrete.

Ese exceso de confianza, añaden, es normalmente aprovechado por delincuentes para acercarse más de lo común hacia la víctima.

Los hombres son más propensos a ser intoxicados por escopolamina u otras sustancias

Según cifras del Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana y Gestión de Riesgos, a nivel nacional estos delitos alcanzaron los 1 704 en 2025. El 76,4 % fueron hombres y el 22,04 % mujeres.

Lo que llama la atención es que en los primeros meses de 2026 hay un incremento de denuncias frente al mismo periodo del año anterior. Por ejemplo, en enero de 2025 se registraron 11 casos, mientras que en enero de 2026 la cifra aumentó a 133.

Según las cifras del Observatorio, los sábados agrupan el mayor número de casos con el 22,72 %. Seguidos por los viernes con 20,44 %. Domingos con 15,64 %. Jueves con 14,35 %. Miércoles con 10,65 %. Martes con 8,44% y lunes con 7,76 %.

El horario más frecuente es entre las 21:00 y las 03:00, con aproximadamente el 35 % de los casos. Sobre las edades, el 72 % de las víctimas prefirió no informar este dato.

Testimonio: “Yo recuerdo que él viene, me da un vaso de cerveza y no sé más nada”

Viviana relata cómo fue el último momento antes de perder la conciencia cuando fue escopolaminada. Sucedió hace algunos meses, cuando acudió junto a tres personas a una zona de bares y discotecas del norte de Quito. Dentro de la discoteca, durante la noche, dos jóvenes guapos y de buen ver se acercaron a conversar con ella y su amiga.

“Empezamos a conversar los cuatro y decidimos comprar bebidas. Todos pusimos dinero, pero fueron ellos quienes fueron a comprarlas. Nadie los acompañó porque confiamos. Él regresó, me entregó un vaso de cerveza y bebí. Ese fue el último recuerdo claro que tengo”, relata.

Después de eso solo conserva imágenes por partes. Recuerda sentir un golpe en la cabeza, ver todo oscuro y apenas distinguir los pies de las personas a su alrededor. Luego recuerda estar dentro de un vehículo junto a sus amigos, todos afectados. Horas más tarde apareció en un hotel, donde entregó el número de teléfono de su hermano a una persona que los estaba ayudando.

“Nos dijeron que nos habían robado y llamaron a nuestros familiares para que fueran por nosotros”.

Al revisar la ubicación del teléfono, descubrieron que habían estado en dos hoteles, pero del primero no tienen ningún recuerdo.

“Hasta hoy no sabemos qué ocurrió en ese primer hotel. Solo espero que nunca haya pasado algo que nosotros no hubiéramos querido”, dice Viviana.

Al día siguiente, uno de sus amigos apareció en el redondel de la Atahualpa sin ropa, golpeado y sin sus pertenencias. Viviana despertó en su casa con moretones en el cuerpo y golpes en la cara. Todos recuperaron la conciencia completamente tres días después.

¿Cómo darte cuenta de que estás intoxicado o escopolaminado a tiempo?

Los expertos explican que los primeros síntomas pueden aparecer entre 20 y 30 minutos después de la administración de una sustancia, dependiendo de la dosis. Hay varias alertas.

  • Borrachera repentina sin explicación.
  • Mareo intenso.
  • Desorientación.
  • Visión borrosa.
  • Pérdida de memoria.
  • Dificultad para controlar movimientos.

Frente a estos casos hay que:

  • No aceptar ayuda de personas desconocidas que se acerquen inmediatamente.
  • Pedir apoyo en un local comercial o lugar seguro.
  • Solicitar que llamen a familiares o al ECU 911.
  • No aceptar alimentos o bebidas de nadie mientras estás con el efecto.
  • Informar inmediatamente a personas de confianza.

FUENTE: ECUAVISA

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