Este 24 de julio concluye la vigencia de los 150 días de la política arancelaria que adoptó el Gobierno de Estados Unidos y que, para los productos ecuatorianos que ingresan a ese país, era del 10 %. Eso, que es una buena noticia, no lo es tanto porque se termina un sobrecosto, pero inmediatamente Estados Unidos impone otro.

La Oficina del Representante Comercial de ese país determinó que Ecuador no aplica de manera efectiva su prohibición contra la importación de bienes producidos en países donde existe trabajo forzoso. El informe fue publicado el 2 de junio y es el resultado de una investigación que abarcó a 60 economías.
Según el documento, Ecuador es una de las seis economías que sí cuenta con una prohibición legal de importación de bienes desde países con trabajo forzoso. También se destaca que se asumieron compromisos contra el trabajo forzoso en el Acuerdo de Comercio Recíproco que se suscribió con Estados Unidos.
Pero, a criterio de Washington, el país carece de investigaciones, decomisos o mecanismos de control que demuestren una aplicación real de esos instrumentos.
¿A qué casos específicos se refieren? Ecuador aparece en las tablas de comercio de algodón, arroz y tabaco frente a China, Malasia y Birmania, y en los anexos que listan a Ecuador entre las economías con distorsión de competencia en electrónica, aluminio, café, pescado y polisilicio, entre otros insumos.
Como resultado de estas conclusiones, Ecuador pagará un arancel del 10 %, la tasa más baja del esquema y que, según el sector exportador, podría incluso representar una pequeña ventaja porque otras naciones, que son competidoras de las exportaciones locales, pagarán 12,5 % para ingresar a ese mercado norteamericano.
FUENTE: ECUAVISA