Los peruanos acudirán este domingo 7 de junio a las urnas para elegir a su próximo presidente en una de las elecciones más reñidas de los últimos años. La candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, y el representante de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, disputarán la segunda vuelta después de una primera ronda en la que ninguno logró alcanzar una mayoría clara. Los sondeos difundidos antes del inicio del silencio electoral mostraban una diferencia mínima entre ambos aspirantes, lo que anticipa una definición voto a voto.
Uno de los aspectos que marcará la jornada es la profunda polarización política que atraviesa el país. La contienda enfrenta dos proyectos con visiones opuestas sobre el papel del Estado, la economía y el rumbo institucional del Perú. Mientras Fujimori propone mantener el modelo económico vigente y fortalecer la inversión privada, Sánchez plantea una mayor intervención estatal y abrir el debate sobre una nueva Constitución. Estas diferencias también se reflejan en el mapa electoral, con apoyos distribuidos de manera distinta entre las regiones urbanas y rurales.

El voto de rechazo y los indecisos
La elección también está influida por un fenómeno recurrente en la política peruana: el voto de rechazo. Muchos ciudadanos no respaldan a un candidato por afinidad, sino por temor a la victoria de su adversario. En el caso de Fujimori, persisten sectores que rechazan el legado político de su padre, el expresidente Alberto Fujimori. Por otro lado, Sánchez enfrenta críticas de quienes consideran que sus propuestas acercarían al país a modelos económicos de izquierda que generan preocupación en parte del electorado.
Otro elemento clave es el peso de los indecisos. Analistas citados por el Comercio Perú coinciden en que los debates presidenciales y los mensajes finales de campaña pudieron influir en un segmento importante de votantes que mantuvo dudas hasta los últimos días. En una elección donde la diferencia podría ser de apenas unos miles de votos, la participación electoral y la movilización de estos ciudadanos serán determinantes para definir al próximo mandatario.
Noveno presidente en 10 años
La elección de este domingo también marcará un nuevo capítulo en una década de fuerte inestabilidad institucional. Quien resulte vencedor entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se convertirá en el noveno presidente de Perú en apenas diez años, una cifra que refleja la sucesión de renuncias, destituciones, vacancias y cambios de mando que han sacudido al país desde 2016. Este constante relevo de autoridades ha profundizado la desconfianza ciudadana hacia la clase política y ha convertido la gobernabilidad en uno de los principales desafíos para el próximo gobierno.
Sin embargo, los desafíos no terminarán cuando se conozcan los resultados. Quien resulte elegido deberá gobernar un país dividido y enfrentar un Congreso fragmentado, donde la construcción de acuerdos será indispensable. La inestabilidad política ha marcado la última década peruana, con seis presidentes en menos de diez años. Por ello, además de imponerse en las urnas, el próximo jefe de Estado tendrá la tarea de tender puentes entre sectores enfrentados y recuperar la confianza de una ciudadanía cada vez más escéptica de la política.
FUENTE: ECUAVISA