Las protestas comenzaron el 17 de septiembre de 2026 en el instituto Saint-Exupéry, en Créteil, cerca de París. Los primeros reclamos apuntaron a la falta de docentes, las aulas saturadas y el deterioro de las instalaciones educativas. Después se sumaron las críticas al aumento de los combustibles y los alimentos, al ajuste fiscal previsto para 2027 y a las denuncias de violencia policial. Las movilizaciones derivaron en saqueos, incendios y enfrentamientos en varias ciudades, mientras las autoridades reportaron miles de detenciones. Los disturbios también provocaron restricciones nocturnas en sectores de París, Lyon, Niza y Marsella.
España: el acceso a la vivienda y los desalojos
Las movilizaciones españolas comenzaron el 26 de septiembre, impulsadas por el Sindicato de Inquilinas, con acampadas y concentraciones contra la crisis habitacional. El desalojo de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que había vivido siete décadas en su departamento, se convirtió en uno de los símbolos de la protesta. Según el estudio El déficit de vivienda de emancipación, publicado en la Revista ICE, los alquileres aumentaron un 82 % en la última década, frente al 30 % de incremento de los salarios. Las acampadas continúan en Madrid y Barcelona, mientras Comisiones Obreras y UGT convocaron una huelga general de 24 horas para el 11 de noviembre.

Italia: salarios, combustibles y educación pública
En Italia, estudiantes, sindicatos, agricultores y camioneros protestan por los bajos salarios, el encarecimiento de los combustibles y la falta de viviendas asequibles. También reclaman mejores condiciones en los centros educativos y mayor inversión pública. El 17 de octubre, una movilización en Milán terminó con enfrentamientos entre manifestantes y policías, quienes utilizaron gases lacrimógenos y camiones hidrantes, según Associated Press. La Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) anunció una huelga general para el 20 de noviembre, mientras grupos juveniles preparan nuevas concentraciones para el fin de semana del 24 y 25 de octubre.
Portugal: campamentos contra la crisis habitacional
En Lisboa y Oporto, los manifestantes exigen alquileres accesibles, más viviendas públicas y límites a los desalojos. También rechazan una reforma impulsada por el Gobierno de Luís Montenegro, pues consideran que facilitaría los desahucios y eliminaría los topes a los alquileres de nuevos contratos. El 20 de octubre, la Policía intervino en los campamentos instalados en ambas ciudades. En Lisboa detuvo a 55 personas y retiró 228 estructuras. Después del operativo, miles de manifestantes regresaron a las plazas para mantener la presión sobre el Ejecutivo y exigir cambios en su política de vivienda.
Bélgica y Grecia: recortes y demandas educativas
En Bélgica, las movilizaciones se centran en los recortes presupuestarios, las reformas educativas y el encarecimiento de la vida. El 9 de octubre, decenas de miles de personas marcharon en Bruselas contra el programa de austeridad del Gobierno federal. Estudiantes y docentes cuestionan posibles aumentos de las matrículas universitarias y la reducción de recursos para la enseñanza. En Grecia, miles de profesores y estudiantes se movilizaron el 21 de octubre en más de 50 ciudades para reclamar mejoras salariales, más financiación educativa y soluciones al aumento de los alquileres. Los sindicatos también exigen cubrir vacantes docentes y mejorar la seguridad de las instalaciones escolares.
Albania: protestas estudiantiles contra el Gobierno
En Albania, las movilizaciones se intensificaron desde el 14 de octubre, con estudiantes secundarios y universitarios que reclaman reducir las tasas educativas, aumentar la inversión en universidades y ampliar las residencias estudiantiles. Las protestas también incorporan denuncias de corrupción, falta de oportunidades laborales y pedidos de renuncia del primer ministro Edi Rama. Otro motivo de descontento es un proyecto turístico de lujo en la costa sur, vinculado a una firma fundada por Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump. Las concentraciones se extendieron desde Tirana hacia otras ciudades y registraron enfrentamientos con la Policía.
Ante los disturbios registrados en distintos países, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, condenó los actos violentos y expresó preocupación por el posible uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes. También pidió investigar de manera independiente las denuncias de actuaciones policiales ilícitas y llamó a los gobiernos a dialogar, especialmente con los jóvenes, para responder a sus preocupaciones sobre educación, desigualdad y costo de vida.
FUENTE:FARAVISA