El Hospital de Especialidades Eugenio Espejo, en Quito, marcó un hito en la medicina ecuatoriana al realizar, por primera vez, el implante de un marcapasos sin cables (leadless). Esta tecnología de última generación representa un avance clave en el tratamiento de trastornos de la conducción cardíaca y consolida a la institución como referente nacional en procedimientos cardiovasculares de alta complejidad.
La intervención fue practicada a un paciente de 81 años diagnosticado con bloqueo auriculoventricular completo, afección que compromete la conducción eléctrica del corazón y pone en riesgo la vida de quien la padece.

El procedimiento estuvo liderado por los doctores Elías Vásquez, Alexander Ruales y Rene Vicuña, quienes detallaron que el dispositivo implantado corresponde a un marcapasos leadless tipo AVEIR, un sistema unicameral que se coloca directamente en el ventrículo derecho. «A diferencia de un marcapasos convencional, este dispositivo no utiliza cables ni requiere cirugía abierta. Se introduce de manera percutánea mediante una punción en la vena femoral, a la altura de la ingle, hasta llegar al corazón. Esto reduce considerablemente el riesgo de complicaciones asociadas a los electrodos y a la herida quirúrgica, ofreciendo una alternativa más segura para pacientes seleccionados», explicó el Dr. Vásquez.
La incorporación de esta tecnología requirió preparación especializada y fue posible gracias al trabajo articulado del Servicio de Cardiología del hospital, el apoyo técnico de la empresa privada (ABBOTT/CGMED) y el respaldo de especialistas de la red complementaria.
El Dr. Vásquez precisó que este marcapasos se orienta a pacientes cuidadosamente seleccionados, principalmente aquellos con infecciones sistémicas, endocarditis o complicaciones por marcapasos convencionales, escenarios donde los dispositivos con cables representan un mayor riesgo. «Si el procedimiento se desarrolla sin complicaciones —como ocurre en la mayoría de casos por sus bajas tasas de eventos adversos—, el paciente puede recibir el alta al día siguiente. Además de mejorar su calidad de vida, el tratamiento incrementa su expectativa de vida al corregir un trastorno de conducción cardíaca de elevada mortalidad», destacó.
Horas después de la intervención, don Miguel aguardaba con ilusión el retorno a su hogar. «Estoy muy agradecido con Dios, con los médicos y con el Hospital Eugenio Espejo por darme esta nueva oportunidad de vida. Siento que recuperé las fuerzas y las ganas de vivir; ahora solo quiero regresar a mi casa, abrazar a mi esposa y volver a estar junto a mis hijas”.
Este logro evidencia el compromiso del Hospital de Especialidades Eugenio Espejo con la innovación, la formación continua y el acceso a procedimientos de alta complejidad con tecnología de vanguardia, garantizando una atención segura, resolutiva y humana, en alineación con las políticas del Gobierno Nacional, liderado por el presidente Daniel Noboa, para fortalecer la salud pública del país.
FUENTE: ECUAVISA