Hay viajes que no se pueden posponer. Los de quienes necesitan un tratamiento médico, estudian lejos de casa o dependen del transporte para trabajar.
Desde este mes, todos esos recorridos cuestan más y obligan a miles de familias a reajustar su presupuesto.
Viajar por salud: un gasto que se duplica
Uno de esos casos es el de Tania Guaraca. A sus 36 años padece dos tipos de cáncer y cada semana viaja desde Pastaza hasta Pichincha para recibir quimioterapias. Ella relata que antes pagaba USD 8 por su boleto, pero ahora le toca cancelar USD 10 solo por su pasaje, un valor que también aplica para su acompañante.

Ella vive en la parroquia Madre Tierra del cantón Mera, y para llegar a la terminal terrestre de Puyo debe tomar dos buses. Desde allí aborda un tercer bus hasta la terminal de Quitumbe en Quito para acudir al hospital Eugenio Espejo. Ese recorrido de ida y vuelta, sumado a otros gastos, le costaba alrededor de USD 80. Ahora calcula que le tocará pagar casi el doble: «Sumando, le digo a unos USD 140, USD 150. Ya con la subida de los pasajes se nos hace más complicado, más difícil», explica.
Estudiantes y trabajadores reajustan sus bolsillos
Los estudiantes también hacen nuevas cuentas para poder llegar a clases, como Ivis Bajaña, quien de lunes a viernes toma un bus desde el cantón Daule hasta Guayaquil para asistir a clases en la carrera de Agronomía de la Universidad Estatal.
Los padres de Ivis destinaban USD 30 semanales para su transporte. Ahora necesitan USD 38, debido al aumento de los pasajes, incluido el de los buses urbanos. Por su situación de estudiante, Bajaña señala que debe organizar mejor sus gastos y destinar menos dinero a otras cosas, incluso restando de lo que usa para sus materiales de estudio, con el fin de poder cubrir este nuevo incremento.
Para quienes viajan por trabajo, el incremento también representa un gasto fijo difícil de evitar. Algunos buscan recortar otros rubros, y otros como Claudio Colorado no tienen más alternativa que asumir el incremento para seguir viajando desde La Concordia en Santo Domingo hasta Quito, donde trabaja como entrenador deportivo.
Colorado detalla el impacto en su bolsillo al mencionar que el viaje que antes costaba USD 7 ahora cuesta USD 9,50, una diferencia económica que, según lamenta, «prácticamente puede ser para el desayuno, para la merienda».
Para ellos los nuevos precios del pasaje no representan solo un ajuste económico, sino la dolorosa encrucijada entre seguir pagando el viaje en busca de su futuro o detenerse.
FUENTE: ECUAVISA