Alias Negro Willy, cabecilla de Los Tiguerones, no pudo ser extraditado a Ecuador y recientemente José Serrano, procesado en el asesinato de Fernando Villavicencio, evitó temporalmente su deportación a Ecuador.
Ambos casos han puesto en la mira la situación del sistema penitenciario ecuatoriano. ¿Por qué? Expertos en materia de seguridad y carcelaria como Jean Paul Pinto y Daniel Pontón no descartan que la vulnerabilidad del sistema carcelario ecuatoriano haya jugado a favor de Serrano y Negro Willy, evitando que sean entregados a Ecuador, pues los dos han señalado que de ser encarcelados en el país sus vidas correrían peligro.
Alias Negro Willy

En el caso de Negro Willy, España pidió que, para concretar su extradición, Ecuador presente garantías a su vida e integridad en prisión, tomando en cuenta que en el país hay una espiral de violencia en las cárceles. En este punto, hubo un cruce de versiones entre ambas naciones. España dijo que las garantías se presentaron fuera de tiempo, aunque las autoridades ecuatorianas lo negaron.
No obstante, la Audiencia Nacional de España también consideró las garantías ecuatorianas como “insuficientes”, según recoge una nota de agencia EFE, que tuvo acceso al documento.
José Serrano frenó su deportación
Mientras que José Serrano, exministro del correísmo, recibió una protección temporal de acuerdo con la Convención contra la Tortura (CAT). Uno de sus artículos señala que «ningún Estado parte procederá a la expulsión, devolución o extradición de una persona a otro Estado cuando haya razones fundadas para creer que estaría en peligro de ser sometida a tortura«.
En otras palabras, las autoridades de Estados Unidos consideraron que sí había motivos para creer que José Serrano podía sufrir tortura en una cárcel de Ecuador.
En caso de ser deportado, Serrano tenía que ser recluido en una cárcel ecuatoriana por la orden de prisión preventiva que pesa sobre él en el caso Magnicidio FV, por presuntamente ser uno de los planificadores del asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio.
Cárceles no brindan garantías, según expertos
Jean Paul Pinto, experto en seguridad, considera que si bien no hay masacres carcelarias como en la administración de Guillermo Lasso, el Gobierno no ha logrado controlar las cárceles.
“Los países que tienen a estas personas arrestadas saben muy bien que Ecuador no controla sus cárceles, no son lugares seguros y estas personas que pueden ser extraditadas pueden ser victimadas en cualquier momento. Tal vez, por eso, no fueron extraditadas”, indicó Pinto.
Daniel Pontón, docente universitario y analista en temas de seguridad, destaca que si bien no ha habido masacres carcelarias, las muertes “por goteo” (de a poco) han continuado. Y es tajante en señalar que la vida de un extraditable no está garantizada en una cárcel ecuatoriana.
“No, para nada (hay garantía de vida), las cárceles no están pacificadas, lo que pasa es que hay otras formas de manifestar la violencia, que creo que es producto de la misma crisis con diferente forma. Lo que hemos evitado es el escándalo de las masacres, pero sigue siendo un problema enorme la gestión penitenciaria”.
¿Cárcel del Encuentro da garantías?
En noviembre de 2025, el Gobierno inauguró la Cárcel del Encuentro, en Santa Elena, la de máxima seguridad del país con capacidad para unos 800 presos. ¿Puede este centro penitenciario servir como garantía de vida para requeridos por la justicia que están en el extranjero?
Jean Paul Pinto lo duda, porque no se conoce a profundidad la gestión penitenciaria de esa cárcel. “Al Estado no le conviene que sepamos en qué condiciones se encuentra esa cárcel y hace que todo acercamiento sea prohibido, cuando no debería ser el caso. Nayib Bukele abrió sus cárceles, nunca ha ocultado sus cárceles, cualquier medio de comunicación nacional o internacional puede entrar. En Ecuador no es el caso”.
Por su parte, Daniel Pontón observa que “muchos que no deben estar sí están en la Cárcel del Encuentro y muchos que sí deben estar no lo están». “Eso también juega en contra del país”, sentencia.
Para abonar más a la desconfianza de esa cárcel, este fin de semana se denunció que uno de sus reclusos, Omar Campoverde, del caso Hijos de Mayo, sufrió una agresión sexual y tortura. A esto se sumaron los posibles casos de tuberculosis.
Respecto al caso de Campoverde, el ministro del Interior, John Reimberg lo desestimó. Pero en cuanto al tema de tuberculosis, no hubo pronunciamiento oficial.
FUENTE: ECUAVISA