Aunque el hantavirus y el Covid 19 ambos pueden comenzar con fiebre y malestar general, las diferencias en su forma de transmisión y alcance epidemiológico hacen que respondan a lógicas sanitarias completamente distintas.

La Organización Mundial de la Salud recuerda que el hantavirus no es un único patógeno, sino una familia de virus zoonóticos asociados a roedores silvestres. En humanos puede provocar dos cuadros principales: el síndrome pulmonar por hantavirus (HPS) y la fiebre hemorrágica con síndrome renal (HFRS). Su forma de contagio ocurre, sobre todo, por inhalación de partículas provenientes de orina, heces o saliva de roedores infectados, o por contacto directo con estos animales, un mecanismo muy distinto al de los virus respiratorios de transmisión humana.

En contraste, la covid-19 es causada por el coronavirus SARS-CoV-2, cuya propagación entre personas es altamente eficiente. Desde 2020, la OMS y autoridades sanitarias han descrito que el contagio ocurre por gotas respiratorias y aerosoles al hablar, toser, cantar o respirar, especialmente en espacios cerrados y mal ventilados. Esa facilidad de transmisión explica por qué pudo generar olas epidémicas y convertirse en pandemia global, algo que no ocurre con el hantavirus.

Síntomas: similitudes y diferencias clave

Ambas enfermedades pueden iniciar con fiebre, malestar general, dolor muscular y, en fases graves, dificultad respiratoria. Sin embargo, el hantavirus suele presentar además síntomas digestivos marcados, náuseas, vómitos y dolor abdominal, y evoluciones abruptas hacia insuficiencia respiratoria o renal. En la covid-19, el espectro es mucho más amplio: desde cuadros leves hasta neumonías graves, con síntomas característicos como pérdida del olfato y del gusto, y complicaciones como trombosis o afectación multiorgánica.

Paradójicamente, el hantavirus puede ser más letal a nivel individual, con tasas que oscilan entre 5% y 15%, e incluso superiores al 30% en cepas como Andes, pero representa un riesgo poblacional bajo debido a su escasa transmisión entre personas. La covid-19, en cambio, tuvo una letalidad promedio menor, pero su altísima transmisibilidad multiplicó los casos y las muertes a escala mundial.

Mientras que para la covid-19 se desarrollaron vacunas eficaces y antivirales específicos que reducen el riesgo de enfermedad grave, en el caso del hantavirus no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento antiviral dirigido. La atención médica se centra en el soporte intensivo temprano, especialmente respiratorio y renal, lo que hace crucial la detección oportuna de síntomas en personas con posible exposición a roedores.

Riesgo de pandemia y vigilancia sanitaria

Para la OMS, el potencial pandémico del hantavirus es muy bajo debido a su patrón de transmisión. Se trata de un virus conocido desde hace décadas, con brotes localizados y asociados a contextos ambientales específicos. En cambio, la covid-19 evidenció cómo un virus respiratorio con transmisión eficiente entre humanos puede expandirse globalmente en cuestión de semanas, lo que marca la diferencia fundamental entre ambos escenarios.

FUENTE: ECUAVISA

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