El pulso entre Estados Unidos e Irán por el control del estrecho de Ormuz se convirtió en una carrera contra el reloj marcada por amenazas, extensiones y mensajes contradictorios. Mientras Irán restringía el paso a buques vinculados a Estados Unidos y sus aliado, con impacto directo en los precios del crudo y las cadenas de suministro, el presidente Donald Trump fue modificando el calendario de su ultimátum público para exigir la reapertura total del paso marítimo estratégico.

Cronología de las amenazas

21 de marzo:

Trump lanzó el primer aviso en su red Truth Social: dio 48 horas a Irán para abrir el estrecho o, advirtió, Estados Unidos atacaría “empezando por la mayor central eléctrica” del país. Ese mismo día, Teherán denunció un ataque conjunto de Washington e Israel contra la instalación nuclear de Natanz, mientras desde EE. UU. se autorizaba de forma temporal la venta de crudo iraní retenido en altamar. El mensaje inauguró una escalada retórica que vinculó directamente la reapertura de Ormuz con posibles bombardeos a infraestructura civil.

23 y 24 de marzo:

Dos días después, Trump afirmó que Irán buscaba un acuerdo que podría concretarse “en cinco días” y pospuso el plazo. Medios iraníes negaron cualquier negociación. Al día siguiente, el mandatario estadounidense habló de un supuesto “regalo muy grande” recibido de Teherán y sugirió que se producía “un cambio en el régimen”, afirmaciones que el gobierno iraní rechazó públicamente. La narrativa pasó de una amenaza inminente a la expectativa de un acuerdo cercano, sin que se confirmaran contactos formales.

26 de marzo:

Trump extendió el límite hasta el 6 de abril a las 20:00 de Washington, asegurando que lo hacía “a petición del Gobierno iraní”, versión nuevamente desmentida por Teherán.

27 de marzo:

Un día después, Trump incluso rebautizó simbólicamente el paso como “estrecho de Trump”.

5 de abril:

Finalmente, el 5 de abril, insinuó una nueva prórroga de 24 horas, moviendo el vencimiento al martes 7 a las 20:00. Ese día endureció el tono: “El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente”, escribió, reiterando que, si no se reabría Ormuz, ordenaría ataques contra plantas eléctricas y puentes iraníes. La cronología muestra cómo el ultimátum inicial se transformó en una secuencia de extensiones que mantuvieron en vilo a los mercados energéticos y a la diplomacia internacional.

FUENTE: ECUAVISA

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